lunes, 23 de abril de 2012

Las críticas de Adam Smith a las grandes empresas


En muchas ocasiones se critican a las grandes empresas y a los economistas como si fueran dos caras de la misma moneda o como si los economistas se dedicaran a defender a las grades empresas. Documentales como “The Corporation” critican a las empresas en base a unos casos determinados y haciendo recaer las culpas en la búsqueda de beneficios (ver post Los prejuicios de los beneficios).
Pero sí hay economistas que critican las malas prácticas de grandes empresas sin ligar su comportamiento a la obtención de beneficios. En la misma obra en la que Adam Smith defendía que era  por el interés del carnicero, el panadero o el cervecero lo que permite que dispongamos de nuestra cena todos los días (ver post La otra economía); el economista escocés criticaba la actuación de una de las pocas grandes empresas de la época: Compañía de las Indias Orientales (ver post La primera empresa).
Pero la defensa de los beneficios no le hace obviar que no todas las ganancias son iguales y que se debe juzgar la moralidad en su obtención (ver post Beneficios buenos y beneficios malos):
“Si hay un país fértil, despoblado desde hace tiempo, y donde en consecuencia la subsistencia no debe ser ardua, pero donde a pesar de todo mueren de hambre trescientas o cuatrocientas mil personas en un año, entonces podemos estar seguros de que los fondos destinados a mantener a los trabajadores pobres están achicándose vertiginosamente. La diferencia entre el espíritu de la constitución británica que protege y gobierna a América del Norte, y el de la compañía mercantil que oprime y sojuzga a las Indias Orientales, no puede ser mejor ilustrado que mediante el estado tan diverso de esos países.”
Asimiismo Smith ya aventuraba los problemas de gestión que acarrearía empresas de gran tamaño (ver post Adam Smith y el sueldo de los directivos):  
“Desde el establecimiento de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, por ejemplo, los habitantes de Inglaterra no sólo han quedado apartado de ese comercio si no que debieron pagar en el precio de los bienes de la compañía que consumían no sólo los beneficios extraordinarios que la empresa cosechaba como consecuencia de su monopolio, sino todo el derroche extraordinario que el fraude y el abuso, inseparables del manejo de los negocios de una compañía tan grande, debieron ocasionar.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...