viernes, 21 de octubre de 2011

Premio Príncipe de Asturias para los Emprendedores Sociales

El próximo viernes serán entregados en Oviedo los Premios Príncipe de Asturias. Uno de los galardonados será Bill Darayton quien acuño el término emprendedor social para denominar a aquellas personas que combinan los métodos prágmaticos y orientados a resultados de un empresario con los objetivos de un reformador social. Ya hace tres años OE albergó un post sobre el debate de si las ONG debían gestionarse como empresas.

Drayton creó en 1984 la organización Ashoka dedicada a proporcionar financiación inicial y apoyo a emprendedores sociales de todo el mundo. Además evalúa el nivel de efectividad el impacto alcanzado por las ideas de los emprendedores que ha apoyado. Existen otras plataformas de apoyo a emprendedores sociales como la organización Endeavor o Good Capital.

De la misma manera que Schumpeter expuso la capacidad de transformación de los empresarios al encontrar un necesidad no resuelta en el mercado e innovar para satisfacerla, Darayton se fijó en la capacidad de los emprendedores sociales en trasformar la realidad aplicando una idea novedosa. Cada uno de ellos percibió una situación que consideró insoportable y dedicó todos su talento e ímpetu a transformarla beneficiando a toda la sociedad.

Si el desarrollo de los negocios en los siglos XIX y XX gracias a los emprendedores y la competencia permitió el aumento del ingreso per cápita de una manera espectacular cuando se había mantenido estable desde la época romana, el apoyo a los emprendedores sociales trata de obtener un resultado similar en la mejora en el sector social. En los últimos años el número de organizaciones ciudadanas ha tenido un crecimiento exponencial en todos los continentes y el empleo del sector social crece más del doble que en los negocios tradicionales.

Los emprendedores sociales pueden desarrollar su labor a través de iniciativas sin ánimo de lucro, pero la viabilidad de esta alternativa resulta cada vez más compleja debido a la dependencia continúa de fondos de manera recurrente. Por esa razón cada vez se impulsan más las empresas sociales, aquellas empresas que desarrollan una función social pero que son autosostenibles financieramente ya que su objetivo es generar los recursos que precisa aunque no distribuya beneficios entres sus accionistas. No reporta beneficios pero tampoco incurre en pérdidas.

Otra alternativa son la empresas que persiguen un fin social pero a la vez lograr un lucro para sus propietarios. Un ejemplo sería las empresas de inserción como el caso del fabricante de postres lácteos La Frageda. En este caso se produce muchas veces el debate sobre si prevalece el objetivo social o el fin de lucro como en el caso de la disyuntiva sobre si los microcréditos deben ser rentables.

No sorprende que Drayton sea galardonado con el Premio Príncipe de Asturias ya que estos premios son muy receptivos con el papel de la empresa en la mejora de la humanidad. Así lo refleja los reconocimientos anteriores a Mohammed Yunnus, impulsor de las empresas sociales, o a varias empresas con ánimo de lucro, como Google o El País, algo inusual en este tipo de galardones.

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