jueves, 13 de octubre de 2011

¿Por qué una acción, un voto?


Una reciente reforma legal ha derogado los blindajes en las empresas que limitaban el número de votos que podía tener un único accionista. A partir de ahora se cumplirá la equivalencia que una acción corresponda un voto. Sus defensores estiman que es la fórmula más democrática haciendo un paralelismo de un voto por una persona de las elecciones políticas. Pero realmente en dichas elecciones muy pocas veces se produce esa equivalencia. En la mayoría de países las elecciones tienen diferentes métodos para ponderar el voto. Así se establecen circunscripciones geográficas, límites mínimos de votos para lograr o segundas vueltas en las elecciones.

Como bien explican Dan Airley o Thaler y Sunstein, las decisiones dependen mucho de cómo se planteen o lo que lo mismo las respuestas siempre están influidas  por cómo se haga la pregunta como se expuso en el post ¿Sabemos lo que queremos? Por eso debemos reflexionar que si ningún país ha organizado su toma de decisiones por el simple método de una persona, un voto tal vez sería necesario introducir algún sistema de ponderación en el voto de las juntas de accionistas.

En el post Blindajes y propiedad de la empresa se exponía que las limitaciones de voto obligaban a que la toma de decisiones tuviera un mayor grado de respaldo que el simple 51% y protegía los intereses de los accionistas minoritarios de la misma manera que las reformas constitucionales requieren de un mayor consenso que la validación de reales decretos.

Otra opción es otorgar un privilegio de voto para los accionistas antiguos, es una de las propuestas recogidas por el Informe del Grupo de Reflexión sobre el futuro del Derecho europeo de sociedades, destinado a orientar la futura actuación normativa de la Unión Europea en la materia.

Tampoco es baladí el hecho de que no todos los accionistas participan en la toma de decisiones. La dejadez de muchos de ellos puede hacer que un determinado perfil de accionista lo que puede distorsionar el resultado de la votación. Es como si en España los simpatizantes del PSOE nunca fueran a votar en las elecciones con lo que el resultado no reflejaría adecuadamente las opiniones de la totalidad del país. En un post anterior se planteaba si con esta dejadez los accionistas merecían los dividendos que cobraban. Una solución pueden ser los representantes profesionales de los accionistas minoritarios, una figura que no se puede confundir con los denominados consejeros independientes. El problema es alinear los intereses de esos representantes con los de los accionistas.

Un caso interesante el de la empresa Muddy Waters, cuyo negocio consiste en apostar a la baja en acciones de determinadas empresa de las que luego desvela sus fraudes y contabilidades falsas. Así lo ha hecho con varias compañías chinas. Se trata de una empresa que logra una retribución por un trabajo que deberían hacer los accionistas, supervisar la gestión de la compañía en la que invierten.

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