lunes, 24 de mayo de 2010

Central Lechera Asturiana: el camino directo de los ganaderos al mercado

Cada poco podemos escuchar las quejas de agricultores y ganaderos en los medios de comunicación respecto al bajo precio al que tiene que vender sus productos a intermediarios e industria transformadora. Pero esto no el algo nuevo, en la década de los sesenta ya se produjo una “guerra de la leche” por la que los ganaderos estuvieron más de veinte días sin vender su producto. A raíz de aquel conflicto nació Central Lechera Asturiana (CLAS) como sociedad agraria de transformación, una empresa a través de la cual se agruparon los ganaderos para vender directamente sus productos al consumidor final.

Muchas otras sociedades similares no lograron sobrevivir y el sector lácteo está controlado actualmente por grandes corporaciones. CLAS logró sobrevivir pero para poder acometer las fuertes inversiones necesarias para competir con el mercado creó la Corporación Alimentaria Peñasanta, una sociedad anónima donde los ganaderos controlan el 56% y el resto de capital está en manos de la multinacional francesa Boingran, Caja de Asturias y Caja Rural de Asturias.

Pero la propia Central Lechara Asturiana también ha perdido parte de su componente cooperativo. Muchos ganaderos han abandonado la actividad pero siguen participando en la sociedad, son los denominados socios inactivos. El problema surge porque los socios activos que venden leche a la Central Lechera están recibiendo un precio mayor que el que está pagando el resto de la industria.

Las quejas de los socios inactivos respecto a que ellos están recibiendo una menor rentabilidad por su inversión que aquellos que reciben el sobreprecio por la leche que aportan. Aunque efectivamente es así, parecen olvidar que ese fue el objetivo por el que se creó la Central Lechera: que los ganaderos recibieran más ingresos por su aporte de la materia prima.

El problema surge de la dificultad de dar salida a los socios inactivos que deseen abandonar la sociedad. Dado su elevado número, sería necesario un importe de capital del que carecen los socios activos. Algo similar a lo que ocurrió con la creación de la Corporación Peñasanta que fue creada ante la imposibilidad de obtener el capital necesario de los miembros de la Central Lechera. Y es que uno de los problemas del sector primario es la cada vez mayor intensidad del capital necesario frente a la cada vez menor importancia de la provisión de materias primas. Por eso cuando agricultores y ganaderos se quejan de los precios al que tiene que vender su producción deberían recordar el capital que sería necesario invertir para que pudieran hacer llegar sus productos directamente al consumidor final.

Más en Otra Economía: Los problemas de CLAS

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