lunes, 9 de noviembre de 2009

Caja Castilla La Macha: ni caja ni de ahorros

La intervención de la Caja Castilla La Mancha (CCM) por parte del Banco de España abría la posibilidad a esa tan esperada primera fusión transautonómica que no se ha producida. Tanto la oferta realizada por Cajastur como la fallida de BBK consistían en el traspaso del negocio financiero de CCM a un banco. La caja vizcaína planteaba crear una fundación encargada de desarrollar la Obra Social de CCM que tendría su sede en la comunidad autónoma. Por el contrario Cajastur planteó la permanencia de la sociedad jurídica de CCM pero sin el negocio bancario.

CCM se convertirá en una caja de ahorros que ni recogería depósitos ni otorgaría préstamos ya que traspasará su negocio bancario al banco Liberta, filial de la caja asturiana, a cambio de poseer un 25% de su capital. CCM seguiría con su obra social que se proveería de los dividendos que obtendría por su participación en Liberta.

Se trata de una importante innovación financiera ya que hasta el negocio bancario era consustancial a la figura de las cajas de ahorro. Si las cajas de ahorro nacieron para prestar servicios bancarios a un colectivo concreto, ahora CCM pasará a ser una simple tenedora de acciones de un banco. A efectos prácticos la opción elegida no difiere en gran medida de la propuesta de la BBK, que lo único que hacía era sustituir la figura legal de la caja de ahorros por el de una fundación.

Estos movimientos recuerdan a la reforma de las cajas de ahorro italianas por la que se transformaron en bancos propiedad de fundaciones. Esto permitió las fusiones entre antiguas cajas de ahorro sin que sus obras sociales se vieran afectas y también la fusión con bancos comerciales donde el capital pasó a compartirse entre fundaciones y accionistas privados.

Si el Banco de España hubiera querido clarificar definitivamente el sector de las cajas de ahorro podía haber encontrado una alternativa más lógica. Integrar tanto el negocio de Cajastur como el de CCM en un mismo banco cuyo capital se repartiría en función de criterios empresariales. Ese banco tendría un 85% en manos de Cajastur y un 15% de CCM si tenemos en cuenta las valoraciones realizadas en la adjudicación decidida por el Banco de España.

Este reparto contrasta con el que se hubiera producido si ambas se fusionaran en una única caja de ahorros en vez de un banco. CCM que ha desarrollado una gestión nefasta se hubiera hecho con dos tercios de los órganos de gobierno frente al tercio en manos asturianas. Una muestra de la necesidad de una reforma legal del sector.

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