lunes, 6 de abril de 2009

¿Quién pierde en Caja Castilla La Mancha?

Las cajas de ahorro siempre han estado en el tapete de las reformas debido a su especial situación. No tienen propietarios y sus órganos de gobierno son definidos por las administraciones públicas pero nunca cuajó el debate ante la estabilidad del sistema.

La reciente intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Banco de España ha reabierto el interés por el tema aunque está por ver si definitivamente se abre el debate. Hace cuatro años tuve la oportunidad de abordar el tema en un artículo publicado en AECA donde realizaba un símil con el éxito cinematográfico de La Guerra de las Galaxias: Cajas de Ahorro, el poder del lado oscuro. Las cajas de ahorro nacieron como organizaciones altruistas destinadas a mejorar la vida de los más pobres mediante el fomento del ahorro. Poco que ver con las grandes corporaciones financieras en las que se han convertido actualmente que apenas se diferencian de los bancos. Se han pasado al lado oscuro y han abandonado la banca ética.

Cuando se intervino Banesto, sus accionistas perdieron la práctica totalidad de su patrimonio. Como las cajas de ahorro no tiene propietarios, nadie tendrá que asumir ningún coste de los errores cometidos en Caja Castilla La Mancha. Otras empresas que destinan sus beneficios a actividades loables porque son propiedad de fundaciones, las cuales poseen un patrimonio que desaparecería ante una mala gestión. Pero en el caso de las Cajas de Ahorro, su Obra Social nació con el objetivo de dar salida a sus cada vez mayores beneficios a pesar de que en su origen los excedentes iban destinados a mejorar la retribución de los ahorradores.

Pero la existencia de unos propietarios que arriesguen su patrimonio no garantiza un control de la gestión de las empresas. En las grandes empresas los pequeños accionistas apenas se preocupan de la marcha de la sociedad. A Marc Garrigasait le llamaba la atención hace poco el paseo triunfal que fue la Junta de Accionistas de Banco Sabadell a pesar de las actuales dificultades del sector bancario.

A mí me recordaba cierta ocasión a la que asistí a una Junta General de Accionistas de un gran banco donde me llamó la atención un mujer mayor que se acercó a acreditarse en el stand correspondiente. Recogió la ficha para participar en la Junta, un ejemplar de la Memoria del banco y una caja de bombones (que era el regalo que se ofrecía a los accionistas). A continuación salió del Palacio de los Deportes donde se celebraba la Junta, tiró a la papelera la ficha para participar y la Memoria y se fue con la caja de bombones. Me pareció un ejemplo gráfico del papel de los accionistas como meros aportantes de fondos y explica porqué algunos censuran que se critique a los directivos frente a los irrelevantes accionistas.

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