jueves, 26 de febrero de 2009

Ganar dinero con los enfermos


El blog Inversores suele plantear, como su título hace referencia, acciones en los que poder invertir para obtener una rentabilidad. Un reciente post titulado “Ganar con la lucha contra el cáncer” ha recomienda la compra de acciones de Zeltia por su descubrimiento de un fármaco de probada eficacia para alargar la vida en casos avanzados de cáncer en ovarios.

Hace unos meses plantaba en un post la moralidad de los beneficios de comerciar con pobres. ¿Y comerciar con enfermos? Este conflicto se puso en cuestión en la reclamación judicial realizada por Novartis en la India sobre la legislación sobre patentes del país asiático.

Durante el verano de 2007 la farmacéutica suiza interpuso dos pleitos en la India, uno de ellos contra un apartado de la ley de patentes del país asiático y otro para conseguir registrar una patente. Las ONG activaron una campaña internacional contra la farmacéutica acusándola de poner en peligro el acceso de miles de personas a medicamentos más baratos.

Novartis denunció un apartado de la Ley de Patentes India que sólo permite registrar la patente de un medicamento si este suponen una innovación total respecto a los ya existentes. Su objetivo es poder patentar Glivec, un fármaco que se utiliza para tratar un tipo de leucemia. En la India se comercializa un versión genérica de este medicamento.

Si la demanda de Novartis hubiera prosperado, miles de nuevas patentes podrían otorgarse reduciendo drásticamente la producción de medicamentos genéricos, más baratos y, por tanto, asequibles para los más pobres en los países en desarrollo. Todo se había originado por la asunción por parte de la India de la reglamentación sobre propiedad intelectual debido a su incorporación a la Organización Mundial del Comercio. Hasta entonces la India se había convertido en "la farmacia de los pobres" como el mayor fabricante de productos generéricos y proveedor de la mayoría de países en desarrollo. Uno de sus genéricos más demandados a India es un retroviral del VIH, cuyo tratamiento supera los 10.000€ frente a 130€ del genérico hindú.

Durante aquel verano las ONG mantuvieron una campaña internacional contra Novartis que giraba en torno a esta acusación, dirigiendo todo su poder mediático y de movilización social en contra de la farmacéutica suiza.



Novartis defiende el papel de las patentes, como garantes de la innovación médica y, respecto al acceso a Glivec, destaca que, como empresa, no tiene un mercado que ganar con este producto ya que dona 99% de los tratamientos que se dan en la India con este fármaco a través de su programa Glivec International Patient Assitance Progam (GIPAP). En definitiva, para la empresa la demanda tenía como fin “salvaguardar los incentivos que permiten mejorar las medicinas que los pacientes necesitarán en el futuro”.

ONGs como Oxfam argumentaban que Novartis no puede esperar proporcionar de forma gratuita Glivec a todos los pacientes con CML para el resto de sus vidas. Solamente en India, se estima que esta enfermedad se diagnostica a 24.000 pacientes al año. Además, así como las enfermedades infecciosas pueden erradicarse mediante un corto periodo de tiempo de tratamiento (tales como las donaciones para erradicar la oncocercosis), el cáncer, como la mayoría de enfermedades crónicas, a menudo requieren meses o años de tratamiento y, por tanto, se crean aún mayores barreras a la hora de que se pueda asegurar un tratamiento sostenible mediante la filantropía.

Por eso la ONG defendió que los programas de donaciones no son la forma más sostenible de asegurar que las personas tengan acceso a medicamentos a precios asequibles. La competencia de genéricos es la única forma probada de reducir de forma significativa los precios de los medicamentos en los países en desarrollo.

Novartis desarrolla numerosas actividades de responsabilidad social. Desde hace más de 25 años, la Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible es una de las principales organizaciones del sector privado para el desarrollo internacional que actúa con independencia de los intereses económicos de la compañía. La compañía farmacéutica también ha creado el Instituto de Investigación de Novartis que se dedica a vacunas innovadoras para países en vías de desarrollo, especialmente adaptadas a las necesidades de estos países y con el propósito de su introducción en primer lugar en éstos.

Lo curioso del caso es que si verdaderamente el Glivec no suponía una auténcita innovación, ¿quién iba a estar dispuesto a pagar su sobre-coste habiendo genéricos similares más baratos? También llama la atención que los derechos de patente sobre los medicamentos tengan un plazo de 20 años, aunque sólo 10 sean efectivos, mientras otra propiedad intelectual como los derechos de autor tengan un plazo de 70 años después de la muerte del autor, cuando comenzaron teniendo un plazo de 14 años.


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