lunes, 26 de enero de 2009

Eroski, ¿puede ser democrática una gran cooperativa?

Eroski era un caso atípico en la constelación de Mondragón Corporación ya que la mayoría de sus empleados no eran cooperativistas, sino que dependían de una sociedad mercantil propiedad de una cooperativa formada por los trabajadores de los centros más antiguos situados sobre todo en el País Vasco. Esta situación va a cambiar tras la reciente decisión de que el capital de todos los centros se reparte en un 51% entre los trabajadores y el restante 49% a la matriz Eroski S.Coop. que será la que coordine a todos lo centros. El consejo rector de dicha sociedad matriz está compuesto por doce miembros: seis representantes de los socios consumidores y seis representantes de los socios de trabajo.

En el caso de Eroski habría que puntualizar que los clientes a través de los socios consumidores tienen una papel muy importante en la gestión y no son trabajadores. Tanto trabajadores como consumidores han tenido que desembolsar capital y disponen de derechos políticos. No son los únicos proveedores de capital, también están los suscriptores de las Aportaciones Eroski que son un producto financiero sometido a la normativa del Mercado de Valores. Cotizan en el mercado AIAF de renta fija y han mantenido desde sus inicios una cotización estable y cercana al valor nominal, hecho que indica que la demanda de este producto ha sido superior a la oferta.

Sean cuales sean las condiciones de mercado, las 'Aportaciones Eroski’ siempre ofrecen un diferencial positivo de rentabilidad (en nuestro caso vinculado al euribor, uno de los indicadores más utilizados del mercado y que refleja el precio del dinero en un determinado momento). El producto se emite a perpetuidad, es decir, no tiene fecha de vencimiento determinado. Sin embargo, Eroski podría amortizar anticipadamente, de forma total o parcial, la emisión después del quinto año de la fecha de desembolso.

Los poseedores de las 'Aportaciones Eroski’ no se beneficiarán de la rentabilidad que obtengan los hipermercados al no depender de sus resultados como sí ocurre con las cuotas participativas de las cajas y muchas acciones sin voto. Pero eso es algo que también ocurre en las empresas tradicionales desde sus orígenes, ya que muchos excedentes acaban en manos de grandes accionistas o directivos.

Asimismo los que aportan capital mediante esas Aportaciones no tienen derechos políticos como lso socios trabajadores y los socios consumidores. Pero hay que reconocer que un pequeño accionista apenas tiene peso en las decisiones de las grandes empresas.

También habría que preguntarse qué derechos políticos van a tener los trabajadores de Eroski. Una vez completado el proyecto de convertirse en la mayor cooperativa del mundo, la cadena de hipermercados tendrá 52.000 socios trabajadores. El peso de cada uno de ellos en la toma de decisiones pasará a ser similar a la toma de decisiones políticas en democracia que Mancur Olson describió en La lógica de la acción colectiva. La decisión racional es no participar en las elecciones debido al coste de oportunidad que supone, a que dificilmente su voto será decisivo y que aunque no participe se beneficiará del resultado.

Por eso puede resultar aventurado el aplauso de David Ugarte desde su blog al poner Eroski como ejemplo de empresa democrática. Entendiendo por tal aquella compañía poseída y controlada por la gente que trabaja en ella- formando un gobierno democrático que igual al de cualquier ciudad, estado o nación es controlado por sus ciudadanos. Y eso que el propio Ugarte nos trae el ranking de empresas democráticas elaborada por la consultora WorldBlu donde la participación de los trabajadores en el capital no aparece característica necesaria para ese tipo de organizaciones.

Más en Otraeconomia: Cooperativas vs. trabajadores accionistas


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