martes, 25 de noviembre de 2008

Los perjudiciales incentivos monetarios en la donación de sangre

Hay varios estudios que muestran que muchos comportamientos socialmente deseables se desincentivan si se ofrece una recompensa monetaria. Esto es debido a que las principales motivaciones para estos actos son la autosatisfacción personal y el reconocimiento social. Ambas desaparecen cuando se produce una recompensa económica. Se puede aducir que si bien el grupo que tiene esas motivaciones ya no harán esos actos, habrá otro grupo a los que el dinero sí les motivará y les sustituirán.

El problema radica una pequeña retribución económica desmotivará a los agentes altruistas pero no será suficiente para los maximizadores de rentas monetarias, quienes precisarán de un desembolso relevante. Por tanto, resulta más rentable no pagar por dichos actos y, mejor, reconocerlos públicamente.
Albert Espuglas defiende la compensación monetaria para incentivar la donación de órganos. Eduardo Robredo considera que la mayoría de las personas "corrientes" necesitarían sólo un poco de sentido común para rechazar una propuesta tan extravagante. En un post posterior, Citoyen reclama que la moralidad no debe descansar en ese sentido común sino en la racionalidad. Tal vez la explicación provenga de que el sentido común de los hombres corrientes sea fruto de la racionalidad de multitud de experiencias pasadas incorporadas a lo que podríamos denominar “sabiduría popular”. Sería el equivalente moral a las decisiones de los jugadores de billar que utilizan la trigonometría sin darse cuenta o la de los agentes que aprenden de sus errores según la teoría de expectativas racionales.

No hay ningún estudio para el caso de la donación de órganos, pero la donación de sangre ha sido ampliamente estudiada desde que Richard Timuss publicara su libro The Gift Relationship en el que defendía que el pago reduciría las donaciones. La psicología social lo explica por la reducción de la motivación intrínseca a actuar altruistamente o acorde a una responsabilidad cívica.

Esa idea se vio reafirmada por un experimento sueco en el que detectaron que el pago por donación suponía una reducción de las donaciones en el caso de las mujeres y no suponía un incremento en el caso de los hombres. Por el contrario, un estudio italiano muestra que aquellos incentivos que proporcionan un mayor reconocimiento social sí aumentan las donaciones.

El pago no supondrá un incremento de las donaciones sino una sustitución de unos donantes por otros con un mayor coste. Además existen estudios que muestran resultados que la sangre donada por buscadores de réditos tiene un mayor riesgo que la de aquellos donantes altruistas aunque no son concluyentes, probablemente por lo altos controles que se realizan.

Por esa razón, la mayoría de países ponen trabas al pago de las donaciones de sangre con el objeto de facilitar el reconocimiento público de los donantes altruistas y reforzar el capital social de la comunidad. No es casual que exista una relación entre el radio de confianza existente en los países y el modelo de donación de sangre. Así en los países más desarrollados (si exceptuamos EE.UU.) y con un mayor capital social disponen de un sistema altruista de donación de sangre. Por el contrario, los países del Este de Europa han heredado el sistema de pago existente en la época comunista y que también está presente en muchos países en desarrollo, ambas situaciones con un radio de confianza escaso. Por eso al ser la opción más rentable socialmente, la gente corriente de los países occidentales la tiene interiorizada como de sentido común como si de pagar el billete de autobús se tratara.


Actualización Agosto 2011: Nuevas investigaciones confirman que los incentivos monetarios reducen la donación de sangre: Non-monetary incentives can overcome motivation crowding out

2 comentarios:

  1. No había pensado en ello. En realidad es como lo que dicen el freakonomics de la guardería Israelí (permitir comprar un coste moral). La verdad es que es interesante :)

    La idea de que el sentido común se forma bayesianamente y durante bastante tiempo fue mi teoría favorita; pero no encaja con los hechos. El sentido común es un resultado evolutivo y la capacidad de computación de los individuos es limitada. Ah! la teoría de las expectativas racionales es un timo.

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  2. Hola, he colgado una respuesta en mi blog.

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