martes, 18 de noviembre de 2008

Cuando la recompensa es el reconocimiento II

Uno de los casos en los que los incentivos monetarios son contraproducentes es la donación de sangre. Pero el incremento de las necesidades de sangre hace que las autoridades sanitarias precisen de atraer a un mayor número de donantes. El reconocimiento social es uno de los incentivos no monetarios más eficaces. Y se muestra aún más eficaz en el caso de actividades de interés público que en las de interés privado como muestran Ariely et al. (2007).

Por eso las autoridades italianas se decidieron a otorgar un día libre en el trabajo a todos los donantes trabajadores. La medida fue un éxito al provocar un incremento en las donaciones mucho mayor que si hubiese concedido un incentivo monetario equivalente como explican. La razón del éxito residen en que la medida además de ofrecer una contrapartida al donante, suponía un reconocimiento social o una medalla pública debido a que sus compañeros de trabajo pasaban a conocer y reconocer su papel como colaborador en la aportación de sangre.

Los reconocimientos sociales conforman un estamento de la pirámide de Maslow superior a la retribución económica. Pero a la vez dicho reconocimiento puede minar la cúspide de la pirámide: la autosatisfacción. Maimónides y Sócrates parecía verlo así aunque Buda y la nueva filantropía lo ven como complementarios. Aunque todo dependerá de las preferencias particulares de cada persona que encontrará mayor satisfacción de su acción de donar por un lado o por el otro.

Pero los reconocimientos sociales también presentan sus riesgos si no están bien diseñados. Un estudio de Neckermann y Frey (2007) estudió las consecuencias en la motivación en la plantilla del diseño de una serie de premios laborales en el centro de investigación que IBM tiene en Suiza. Antes de conocerse los ganadores, el incentivo que más motiva a la plantilla es la concesión de un premio formal entregado una ceremonia. Aunque el resto de opciones -premio formal sin ceremonia, premio informal con recompensa económica o premio informal con un pequeño regalo sin valor- también suponían un aumento de la motivación.

Una vez conocidos los ganadores la situación cambiaba. El aumento de la motivación de los ganadores de los premios aumentaba en mayor medida en el caso de un premio formal sin ceremonia aunque en el resto de opciones seguía produciéndose un incremento de la motivación. El cambio más radical lo experimentaban los perdedores, cuya motivación caía en todas las opciones del premio por debajo de antes de instaurarse cualquier tipo de reconocimiento. Como en la empresa existirán un mayor número de perdedores que de ganadores, esto suponía que la introducción de los premios implicaba un descenso de la motivación de los empleados.

Vía: VoxEU

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