martes, 14 de octubre de 2008

Del homo oeconomicus al homo moralis

La actividad económica responde a los incentivos existentes, que no son exclusivamente monetarios, están influenciados por el marco institucional e incorporan criterios morales. Esto supone pasar del homo oeconomicus al homo moralis. Eduardo Robredo explica esta figura y los beneficios de la cooperación en un comentario del libro La Mente del Mercado de Michael Shermer:

En cuanto Homo Moralis, heredamos emociones que guían nuestras conductas. No necesitamos elaborar cálculos abstractos para cooperar o para actuar de acuerdo con criterios de justicia y bondad: en el nivel más elemental, la evolución ya ha hecho ese cálculo por nosotros asociando emociones positivas con la acción moral. Como primates singularmente evolucionados, estamos preparados para el comportamiento social y el altruismo. Algo que en absoluto habría sorprendido a Adam Smith, que ya había insistido en el valor de la empatía dentro de su Teoría de los sentimientos morales.

La evolución humana no está guiada por el egoísmo, sino por la necesidad de adaptación, y ser sociable es una estrategia estable de supervivencia. El altruismo recíproco y el "altruismo ciego" no son ilusiones de una voluntad ciega sino dispositivos en evolución compatibles con la mente humana. Las mismas áreas de la corteza prefrontal que se relacionan con la inhibición de las gratificaciones inmediatas, y por ello con el aumento de la "preferencia temporal", están vinculadas con el comportamiento cooperativo, sugiriendo una relación muy estrecha entre economía y moralidad.

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