martes, 19 de agosto de 2008

¿Puede sobrevivir un periódico a sus ideas?

La inversión en medios de comunicación casi siempre se ve afectada por un sesgo ideológico. Si Libertad digital nació como una empresa ideologizada, el caso de Liberation fue aún más pronunciado. Fundado en 1973 por el filósofo Jean-Paul Sartre

bajo la influencia del mayor francés con unas características muy diferenciadoras y un posicionamiento de izquierdas. Las relaciones laborales dentro de su redacción no estaban jerarquizadas, todos los empleados (incluido el personal de los talleres) recibía el mismo salario y no se aceptaba publicidad en sus páginas.

Las relaciones no jerárquicas siguieron funcionando hasta febrero de 1980, cuando los enfrentamientos internos dentro de la redacción hicieron que el diario dejara de editarse durante tres meses. En mayo de ese año, Libé reapareció en los quioscos con un nuevo formato y con el nombre de su primer director bajo su mancheta: Serge July.

Poco después, llegaron los primeros anuncios y los primeros socios capitalistas ajenos al trabajo en la redacción. Poco a poco, los lectores comprobaron también que Libé abandonaba su inicial radicalismo político.

La caída en la difusión (de 169.000 en 1999 a 133.000 ejemplares diarios en 2006) y los problemas financieros de la empresa editora ya habían obligado a admitir a un nuevo hombre fuerte en su accionariado, el empresario Édouard de Rothschild, mal recibido por los periodistas de Libération. En mayo de 2006, Rothschild exigió el cese de July de su puesto, bajo la amenaza de dejar de invertir en el diario. El 30 de junio, Libération anunció en su primera página la despedida de July.

Un debate entre Bernardo Lallement, el primer gerente de Libération y Edouard de Rothschild se produjo en Le Monde. En una columna publicada el 4 de julio de 2006, Lallement criticó la interferencia de Rothschild, citando a Sartre, dijo que " el Dinero no tiene ninguna idea". Más tarde, Lallement argumentó que Rothschild, que no había tenido ningún afecto al periódico, sólo estuba interesado en ganar dinero, no en el periódico sí mismo. El 6 de julio, Rothschild declaró: "Libération necesita la ayuda y la moralidad, el apoyo intelectual y financiero. Libération no necesita un réquiem”.

A finales de septiembre de 2006, asalariados del periódico crean la Sociedad de los lectores de Liberación, para "reforzar los lazos entre el periódico y sus lectores y asegurar la independencia editorial de Liberación" en un " universo popular controlado por algunas familias ricas y grupos industriales. "

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