jueves, 28 de agosto de 2008

¿Nos hace malvados el gobierno?

En el primer post del blog aparecía la contradicción de Adam Smith, aquella se refiere a la paradoja de que el autor escocés promulgara el altruismo de los individuos en su obra la Teoría de los Sentimientos Morales y su egoísmo en La Riqueza de las Naciones.

Vía Austrianeconomics me encuentro con un artículo de Maria Pia Paganelli en la que defiende que no existe tal contradicción. En ambas obras Smith defiende que el deseo de mejorar de cada uno de los individuos y de ganar la aprobación de los demás es lo que provoca la mejora de la sociedad en su conjunto. El problema surge cuando esa mejora crea incentivos para que individuos se apropien de la riqueza de los demás.

Si en la Teoría de los Sentimientos Morales la búsqueda del propio interés de cada uno de los individuos actúa de contrapeso para encaminar todos ellos hacia el bien común, en la Riqueza de las Naciones existe una institución que elimina esos contrapesos. Se trata del gobierno que permite a determinados industriales y comerciantes lograr beneficios a costa del interés general mediante la concesión de monopolios y leyes ventajosas. Dado el poder coercitivo del gobierno, el resto de la población no puede perseguir su propio interés que sería lo que impediría que el egoísmo de los favorecidos por el gobierno perjudicara a la sociedad en general.

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