miércoles, 16 de julio de 2008

¿Se debe gestionar una ONG como una empresa?

El debate sobre cómo gestionar las entidades sin ánimo de lucro está de actualidad. Existe una tendencia a aplicar criterios de gestión de entidades maximizadores de beneficios a actividades altruistas que se denomina “Philanthrocapitalism”.

Michale Edwards ha publicado un libro crítico con esa tendencia titulado Just another Emperor?. El autor considera que existen grandes diferencias entre la gestión de non-profit y for-profit organizaciones. Aunque reconoce que existen iniciativas empresariales altruistas, como las empresas sociales de Yunnus, que proporcionan productos útiles a los pobres a un coste reducido a las que se pueden aplicar esas tácticas, lo que precisa el tercer mundo son soluciones para la injusticia y la intolerancia que siempre suponen un trade-off con los resultados financieros.

Pone como ejemplo que si bien puede resultar más económico mantener una única sede donde se centralice toda la actividad, organizaciones como Girl Scout o Habitat for Humanity mantienen numerosas sucursales locales porque ayudan a fortalecer la comunidad donde están situadas.

Olvida Edwards que lo más rentable no siempre es lo más barato sino aquello que permite el máximo rendimiento con la mínima inversión. Si a las organizaciones no les importa su forma de organizar o su número de empleados puede estar usando ineficientemente sus recursos e impidiendo lograr de una forma más amplia el objetivo altruista que se persiga.

¿En qué consiste la gestión empresarial de las organizaciones altruistas? Mises postulaba que toda actividad humana era una actividad empresarial ya que cada individuo debe economizar tiempo, esfuerzos y todo tipo de recursos, con el propósito de obtener un fin. Si lo que se trata es de mejorar una situación actual se precisa del emprendedor cuya función según Schumpeter sería:

“(…) reformar o revolucionar el patrón de producción al explotar una invención, o más comúnmente, una posibilidad técnica no probada, para producir un nuevo producto o uno viejo de una nueva manera; o proveer de una nueva fuente de insumos o un material nuevo; o reorganizar una industria, etc. Este tipo de actividades son las responsables primarias de la prosperidad recurrente que revoluciona el organismo económico y las recesiones recurrentes que se deben al impacto desequilibrado de los nuevos productos o métodos. Hacerse cargo de estas cosas nuevas es difícil y constituye una función económica distinta, primero, porque se encuentran fuera de las actividades rutinarias que todos entienden, y en segundo lugar, porque el entorno se resiste de muchas maneras desde un simple rechazo a financiar o comprar una idea nueva, hasta el ataque físico al hombre que intenta producirlo.”

Un proceso de mejora que también precisan las organizaciones altruistas para lograr sus fines aunque no sean maximizar los beneficios. Así surgen los emprendedores sociales.

1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...