miércoles, 4 de junio de 2008

Las empresas sociales

Cuando me enteré la publicación del nuevo libro de Muhammad Yunus, premio nobel de la paz, fui escéptico. Muchas veces gente que ha alcanzado la fama por cualquier motivo escribe un libro junto a un “negro” (que realmente es quien lo escribe, en este caso se llama Karl Weber y no aparece en ningún lado de la portada) que suele resultar de lo más insípido y dirigido a vender aprovechando el tirón del famoso. En la economía y los negocios esté genero está poblado por numerosísimos ejemplos.

Pero no es este caso. Yunnus (y Weber) introducen ideas tremendamente frescas respectos al futuro de la economía. Su título ya es un reto: Un mundo sin pobreza. Introduce además una nueva figura que denomina empresa social, definida como una empresa sin pérdidas pero sin dividendos dedicada a mejorar la situación de grupos necesitados. No se trata de empresas maximizadoras de beneficios, ya que los inversores no reciben ninguna retribución por el capital al reinvertirse los beneficios, pero tampoco una organización caritativa, ya que los accionistas son propietarios del capital y pueden recuperarlo cuando quieran o puedan. Los autores son bastantes críticos con la filantropía porque consideran que se dedica mucho tiempo a obtener fondos que desaparecen al poco tiempo y es necesario una labor para captar nuevos fondos continuamente. Además consideran positivos introducir elementos de gestión empresarial en las tareas de erradicación de la pobreza.

Estas empresas sociales competirían por los fondos con otras empresas sociales, en vez por lograr mayores beneficios económicos sería por presentar proyectos que más ayudarán a mejorar la calidad de vida de los pobres. Incluso se plantea la posibilidad de una bolsa de valores donde coticen las empresas sociales en función de sus resultados en la ayuda al desarrollo. Aunque reconocen la posibilidad de soluciones híbridas, consideran que tendrán más éxito las empresas puras: o sociales o maximizadoras de beneficios.

También distinguen un segundo tipo de empresa social, aquella propiedad de pobres o desfavorecidas que pretenden maximizar beneficios. En este caso la mejora social es sacar de la pobreza a esos colectivos.

Algunas ideas expuestas en el texto:

  • ¿Por qué querrían los inversores invertir en una empresa social? En general, se invertiría en las empresas sociales para obtener el mismo tipo de satisfacción personal que se obtiene mediante la filantropía. La satisfacción podría ser aún mayor, porque la empresa que han creado seguirá funcionando para aportar el beneficio social deseado a cada vez más gente, sin detenerse nunca.
  • Al igual que los inversores orientados hacia los beneficios económicos buscan maximizar las expectativas de dividendos futuros y de crecimiento del capital social, los inversores sociales desean saber cuán cerca se encuentra la empresa de resolver el problema social que desea corregir.

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