miércoles, 25 de junio de 2008

Las Empresas Familiares

Las empresas familiares son un caso particular de aquellas que no sólo maximizan los beneficios. Aparentemente nada nos haría pensar que no maximizan beneficios. Dichas empresas tienen unos propietarios definidos que desearían el máximo rendimiento del dinero invertido. Lo que ocurre es que ese dinero no ha sido depositado por ellos sino heredado de un fundador. Otro hecho diferencial es que el resto de accionistas y parte o todo del grupo directivo no son desconocidos a los que apenas se ve una vez al año coincidiendo con la junta de accionistas sino que son personas tan cercanas que son su familia.

Por eso no nos debería extrañar que algunos estudios muestren que las empresas familiares son menos productivas que las no familiares y más conservadoras en su actitud al riesgo. Tenemos que tener en cuenta que los accionistas no sólo han heredado unas acciones como si fueran de cualquier empresa cotizada o fondo de inversión sino que han recibido un legado de anteriores generaciones. Por eso tiene un importante peso la responsabilidad de transmitir ese legado a las siguientes generaciones. Por eso tienen intereses emocionales ligados a la supervivencia de la empresa a largo plazo o a la reputación familiar de los que carecen los accionistas del resto de empresas. Estas cuestiones se van diluyendo según va pasando el tiempo ya que se multiplican los accionistas perdiendo la referencia del fundador o ante la entrada de accionistas no familiares.

Así transmitía esa ligazón sentimental un copresidente de una empresa familiar hotelera en una reciente conferencia a la que asistí:

Los negocios familiares unen sentimientos, quizás por ello tengan tanto éxito. Sentimos pasión por lo que hacemos, aunque no debemos permitir que los sentimientos y la búsqueda de acuerdos nos hagan olvidar que los negocios son intereses (vs. sentimientos) y requieren decisión (vs. acuerdo)

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