lunes, 26 de mayo de 2008

No todo es dinero

Equiparar el interés propio con la simple contraprestación monetaria plantea serias lagunas. En el ser humano, no en el homo economicus, también se encuentra el altruismo o las creencias religiosas. La lista de motivaciones puede ser interminable e incluso tan particulares como la autoestima del trabajo realizado.

Un ejemplo es el protagonista de la obra El Manantial de Ayn Rand que encarnó Gary Cooper en su versión cinematográfica. Se trata de Howard Roark, un arquitecto que cede uno de sus diseños con la condición que no vaya a ser modificada al considerar que ver su obra materializada será su mejor retribución. Quien hace explotar el edificio al comprobar que no se ha respetado esa condición y es llevado a juicio.

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