lunes, 19 de mayo de 2008

Los peligrosos incentivos de las ONG

En una categoría del blog se hace un repaso a experiencias empresariales que aunque persigan obtener beneficios también logran una importante mejora en la calidad de vida de los más desfavorecidos. Se trata de un alineamiento de intereses entre los pobres y los empresarios.

En el caso de las organizaciones sin ánimo de lucro, sus integrantes tienen que tener unos intereses diferentes a la retribución económica que pueden ser motivos religiosos o de satisfacción personal. Pero existe el riesgo de que los directivos de dichas organizaciones sí persigan un enriquecimiento y éste no sea compatible con los objetivos primitivos.

Milton Friedman lo mostraba como el caso en que se gasta el dinero de otras personas en beneficio de otras diferentes. Si uno gasta dinero suyo, tanto en sí mismo como en los demás, tiene fuertes incentivos para llevarlo a cabo. Pero si lo que está gastando es el dinero de otros en beneficio de terceros, existen incentivos para que se acaben maximizando los intereses propios. Y esos intereses no tienen porque ser sólo económicos, como por ejemplo con la adjudicación de los sueldos de los directivos, sino también de tipo político para lograr determinados fines.

Un cortometraje titulado “Mano amiga” muestra el funcionamiento de una ONG donde sus miembros maximizan sus intereses y no el del colectivo que anuncian proteger. No tienen incentivos para atender correctamente a los inmigrantes porque sus fondos no dependen de ellos como sí ocurre con las empresas que ayudan a los necesitados ganando dinero. Se trata, por supuesto, de una caricatura que no se puede generalizar a todas las ONG.


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