sábado, 22 de marzo de 2008

La otra rentabilidad de las acciones de Disney

No puede decirse que Walt Disney no deseaba ganar dinero como el fundador de Tata, pero cuando creó los parques de atracciones no sólo buscaba obtener una rentabilidad sino crear un mundo de ilusión.

Cuando la compañía Disney abrió su parque en Europa decidió crear una sociedad ajena. Los dos parques operados en Estados Unidos (Disneyland y Disneyworld) eran propiedad de la compañía mientras que el parque Tokyo Disney Resort era gestionado por una empresa japonesa bajo licencia de Disney.

Para sus dos siguientes parques la compañía eligió una participación mixta. Así el Hong Kong Disneyland es propiedad al 50% entre Disney y el gobierno de la ciudad. En Disneyland Paris se constituyó la sociedad Eurodisney, donde la compañía Disney asumió el 40% del capital mientras el 10% correspondía al inversor saudí Alwaleed y el restante 50% cotiza en bolsa.

Aunque estamos ante el parque con un accionariado más popular, los estatutos de Eurodisney establecen que la gestión del parque corresponde a Disney aunque no tenga la mayoría del capital.

La inversión en Eurodisney ha sido catastrófica. La sociedad suspendió pagos a principios de los noventa obligando a refinanciar los préstamos bancarios. En los últimos tres años ha sufrido pérdidas superiores a los 40 millones de euros. Actualmente cotiza a diez céntimos de euros en Euronext, aunque pretende hacer un contrasplit para dejar de ser una “penny share”.

Pero los pésimos ratios no han desanimado a muchos pequeños accionistas. ¿La razón? El club de accionistas.

Ya sé que muchas empresas tienen esa institución pero en la mayoría de ocasiones no es más que un servicio de venta por catálogo de productos o servicios. Pero en el caso de Eurodisney, los accionistas obtienen descuentos del 15% en entradas, consumiciones en restaurantes o en compra en tiendas del parque. Además de un descuento del 10% en la estancia en los hoteles.

Aquellos accionistas que posean entre 500 y 2000 acciones deben pagar una cuota bianual de 30€ para pertenecer al club. Los que posean más de 2000 no tiene ningún gasto adicional.

Con estos datos, para una familia puede llegar a ser rentable tener acciones de Disney aunque éstas no repartan dividendo ni suban su cotización. Estos accionistas actuarían como si de mutualistas de una cooperativa de consumidores se tratara.

También hay contrapartidas que no tan fáciles de valorar monetariamente. Es el caso de los Eventos del Club donde se ofrecen estrenos de las películas o acceso a las inauguraciones de las atracciones. Y también es el caso de una de las ventajas que más extrañará a los que no sean disneyfilos: ser accionista da derecho a la entrada al Salón Mickey donde se puede desayunar y entrar al parque.

La existencia de estos pequeños accionistas que invierten para obtener descuentos o para disfrutar de una mayor implicación con el parque (como si de accionistas de una sociedad anónima deportiva se tratara) tiene su relevancia cara a movimientos corporativos. Aunque Disney tiene asegurado el control de Eurodisney estatutariamente, no posee la mayoría del capital. En caso de una OPA para convertir al parque en un solar está claro cual sería la decisión de esos accionistas pasionales.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Tata: el altruismo de una empresa

En el primer post del blog citaba un pasaje de la Teoría de Sentimientos Morales de Adam Smith que mostraba que el beneficio no es la única motivación de los seres humanos. Incluso no es la única motivación que lleva a las personas a montar una empresa. Un ejemplo de eso es el caso de Tata.

Se suele pensar que la gente monta empresas para ganar dinero, pero ese no fue el caso de Jamsetji Tata cuando decidió crear la empresa que lleva su apellido allá por 1868. El detonante fue la humillación sufrida cuando se le prohibió la entrada a uno de los hoteles más lujosos de la por entonces joya del imperio británica. Entonces decidió construir el hotel más lujoso del país para que pudieran entrar los indios.

Así construyó el Hotel Taj Mahal de Bombay, que fue el germen de la cadena de hoteles Taj que actualmente posee más de 60 establecimientos.

Pero los hoteles no son más que una parte del grupo de empresas Tata que abarca casi todos los sectores imaginables: automóviles, relojes, siderurgia, financieras, compañías eléctricas, fertilizantes, químicas, editoriales, té, software,… La empresa supone más del 3% del PIB de la India y se compone de un centenar de compañías.

Igual que en su origen, lo que guía a Tata actualmente no es la maximización de los beneficios. Su gestión se basa en los cuatro fines del hinduismo: kama (amor), arhta (trabajo y negocio), drama (sentido del deber) y moksha (liberación del dolor y de la ignorancia). Que se traslada en una gestión empresarial en torno a la integridad, conocimiento, calidad, unidad y responsabilidad.

Esta filosofía explica que dos terceras partes del capital del holding esté en manos de tres fundaciones de la familia que destinan todos sus beneficios a obras sociales para ayudar a los más desfavorecidos.

En la entrada del blog salmón donde traté el tema realizaron el interesante comentario:

Al hablar de TATA es importante recordar que su fundador no era hindu, sino parsi.

Los parsi son una religion monoteista de origen Persa. Por ejemplo, Jerjes era zoroastrista (y en consecuencia no era adorado como un Dios).Despues de la caida del Imperio Persa ante los musulmanes, muchos parsies abandonaron Iran por India (aunque la relgion zoroastrista esta mencionada en el Coran como pueblo del Libro, junto a judios y crisitianos)

En el mundo quedan unos 250.000 parsis, concetrados en India y USA, y un pequeño resto en Iran.

TATA es considerada por los parsi una especie de activo comunitario: dado que es una comunidad rica y muy culta, su relacion con la empresa ha sido muy importante para mantenerla en su forma actual.

Más | Web del grupo Tata

martes, 18 de marzo de 2008

Los fondos soberanos

Muchos estados han invertido en empresas a lo largo de la historia. Un ejemplo es el Instituto Nacional de Industria instaurado en España durante el Franquismo. En la década de los ochenta la mayoría de países privatizaron sus industrias públicas aunque siguen existiendo grandes empresas públicas, especialmente, en el sector energético.

Pero en el capitalismo protagonizado por estados y no por empresas privadas, han cobrado protagonismo los fondos soberanos, instrumentos de inversión de países para sus inversiones foráneas.

La crisis subprime ha afectado a las principales entidades financieras. Ante la necesidad de liquidez han acudido al rescate los fondos soberanos, instrumentos de inversión de diversos países.

El gobierno chino ha invertido en Balckstone, Bear Steams, Morgan Stanley y Barclays. En el banco inglés también participa el gobierno de Singapur. Desde esa ciudad-estado y desde el fondo de Dubai salieron los recursos necesitados por el banco suizo UBS. Y es Dubai el fondo más activo ya que además participa en el Citibank, HSBC, en el banco indio ICICI y hasta en la bolsa Nasdaq.

El caso más conocido en España es el de KIO, un INI kuwaití que en vez de invertir en su país lo hace en el resto del mundo. El objetivo es canalizar los ingentes ingresos del petróleo hacia inversiones productivas que provean de ingresos al país.

Parece un funcionamiento razonable, una especie de fondo pensiones capitalizable. Pero a diferencia del caso del mastodonte fondo de pensiones de los funcionarios de California, estos fondos están gestionado por los gobiernos.

Es el caso del Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega, también beneficiado por los ingresos del petróleo y que no sólo tiene en cuenta la maximización de beneficios. Dicho fondo desinvirtió de empresas de defensa, mineras o de la empresa Wal-Mart por razones éticas.

¿Pero que ocurriría si los fondos de inversión de países no democráticas decidieran gestionar sus inversiones por criterios políticos? ¿Si en vez de razones éticas fueran amenazas a la seguridad nacional? ¿Serían un peligro para las democracias occidentales?

Becker muestra sus dudas, Summers lo considera un peligro real y Rodrick lo minimiza. ¿Y tú?

Más: Los mayores fondos soberanos (Economist y Wikipedia)
Más en El Blog Salmón

viernes, 14 de marzo de 2008

Cuando hay que elegir entre despedir trabajadores o sacrificar los dividendos

Los accionistas son los dueños de la empresa e invierten para obtener dividendos, pero cuando hay que elegir entre una pequeña pérdida para los accionistas disminuyendo su retribución o el despido de trabajadores reduciendo la plantilla que supone un importante pérdida para los afectados no todos los directivos actúan igual.

La Responsabilidad Social Corporativa pretende que las empresas no sólo persigan los fines de los accionistas (shareholders) sino que también debe atender los objetivos del resto de interesados (stakeholders) en la empresa.

El grupo de interesados incluye a los accionistas, los empleados, los proveedores, los clientes, la comunidad en la que se encuentra,… La definición es tan amplia que puede interpretarse como quiera cada uno. Lo que puede ser una puerta abierta a justificar casi cualquier gestión de la empresa.

La percepción de los interesados o stakeholdes varía de un país a otro. Mientras en Japón un 97% de los directivos opina que la empresa pertenece a todos los stakeholder mientras en Estados Unidos sólo lo opina un 24% de los ejecutivos.

Un caso intermedio es el francés donde un 78% de los directivos opinan que la empresa pertenece a todos los stakeholdes frente al 22% que opina que pertenece exclusivamente a los accionistas.

Esta percepción tiene su materialización en las decisiones empresariales. Una de esas decisiones es elegir entre realizar despedidos o reducir dividendos. El 97% de los directivos japoneses elegirían reducir los dividendos para evitar despidos.

Por el contrario el 89% de los directivos estadounidenses consideran prioritario los dividendos y preferirían realizar despidos. Una vez más los directivo franceses se encontrarían en un término medio. Un 60% considerarían prioritario mantener los empleados y un 40% priorizarían los dividendos.

De todo esto se desprende la necesidad de concretar de quién es la empresa y de quién deben ser los intereses que defiendan los directivos.

Más | Stakeholder capitalism, Corporate Governance and Firm Value

Más | El Blog Salmón

viernes, 7 de marzo de 2008

Las finanzas en el Islam

La inversión responsable ha cobrado un importante protagonismo en los mercados financieros aunque sigue siendo de difícil definición. Pero deberíamos remontarnos a los tiempos de Mahoma. Muchos fragmentos del Corán se refieren a la organización de la economía para los creyentes.

Existe un desarrollo cada día mayor de la denominada economía islámica que trata de enlazar entre la teoría económica y las enseñanzas religiosas. Uno de los aspectos más conocidos es la prohibición del cobro de intereses y la financiación de proyectos relacionados con el juego, armas de fuego, pornografía o alcohol.

Esto ha obligado a la industria financiera a hacer importantes adaptaciones de sus productos para hacerlos atractivos al público musulmán. Así se han creado bancos islámicos, bonos islámicos, tarjetas de crédito islámicas e incluso derivados islámicos.

Que se prohíba el interés con el afán de evitar la usura no significa que las finanzas islámicas no sean rentables. Lo que ocurre es que se sustituye los convencionales préstamos y créditos por otros instrumentos:

  • la iyara,el alquiler de un bien inmueble o mueble con opción de compra en el plazo acordado
  • la mucharaka,un contrato para que una entidad de crédito participe en una sociedad de capitales, compartiendo beneficios y gastos
  • la murabaha,el cliente pide al establecimiento de crédito que adquiera un bien inmueble o mueble para que se lo revenda al precio de compra más un beneficio pactado previamente

En la actualidad existen bancos islámicos en Malasia e Indonesia y en naciones árabes del golfo Pérsico como Bahrein, Dubai y Arabia Saudí. Productos financieros islámicos son ofertados por entidades de todo el mundo incluyendo países occidentales como Estados Unidos y Reino Unido.

Más en EBS

lunes, 3 de marzo de 2008

¿Quién tiene que decidir el gasto de la social de las cajas de ahorro?

La obra social, también denominado “dividendo social”, no era el objetivo primitivo de las cajas de ahorro. Dichas instituciones nacieron para proveer de servicios financieros a aquellas capas más desfavorecidas de la población a las que la banca no atendía.

Ese objetivo inicial fue desapareciendo y en la actualidad las cajas de ahorro operan de manera equivalente a los bancos. La justificación actual está en la labor que desarrollan a través de su obra social que difunden de manera profusa en los medios de comunicación.

¿Pero en qué se gastan el dinero de la Obra Social? Según un reciente estudio casi la mitad se lo lleva actividades culturales y de tiempo libre. Se trata de las actividades más visibles para el público y por tanto más rentables desde el punto de vista publicitario. La otra mitad se la lleva la asistencia social y sanitaria (28%), educación e investigación (17%) y conservación del patrimonio histórico-artístico y natural (8%).

¿Y en qué quiere la gente que se gaste el dinero? Según el mismo estudio, más de la mitad de encuestados prefieren que la Obra Social se dedique a la asistencia social y sanitaria. Las actividades culturales apenas son reclamadas por el 19% a pesar de que se llevan la principal parte del presupuesto. La educación y conservación del patrimonio tienen un respaldo similar al porcentaje de participación en el presupuesto de la Obra Social.

Significa esto que la gran baza de las cajas de ahorro, la obra social, no es más que un resquicio publicitario para mantener sus privilegios al gastarse sin responder a la demanda social.

Tal vez por eso cobra mayor valor iniciativas como la de Caja Navarra de depositar en las manos de sus clientes la decisión de gasto de su obra social. Una decisión difícil en tanto cuenta supone una pérdida de poder de los dirigentes de las cajas.

Ante esta diferencia de criterios quién debe decidir el gasto de la obra social: los directivos, los clientes o la sociedad en general.

Más | Preferencias sociales respecto al gasto en obra social de las cajas de ahorro

Más | El Blog Salmón

sábado, 1 de marzo de 2008

Cuando los directivos tienen acciones

A finales de los ochenta y la separación entre propiedad y capital de las empresas estaba de actualidad. La solución parecía hacer que los directivos tuvieran acciones de la empresa. De ahí vinieron las stock-options, con las que se trataba de recompensar la gestión que repercutiera en beneficios para los accionistas. Se trataba de alinear los intereses de accionistas y directivos.

Pero después vinieron los problemas. Escándalos como los de Enron mostraron que con las stock-options los directivos tenían fuertes incentivos para inflar las expectativas sobre el valor con objeto de hacer subir la cotización de las acciones. Los datos llamémosles fundamentales de la empresa pasaban a un segundo plano respecto a la cotización. Esos incentivos se multiplicaban ante la proximidad del vencimiento de las stock-options.

Recientemente, la autoridad bursátil francesa ha abierto una investigación a numerosos directivos de la empresa EADS por las sospechas que retrasaron la declaración pública del retraso en la entrega del nuevo Airbus.

La posesión de acciones por los directivos provoca que tengan un acceso adicional para obtener rentas adicionales: modular la provisión de información para poder comprar/vender acciones en el momento más oportuna.

Tal vez habría que replantearse los consejos de Gordon Gekko y encontrar otros métodos para alinear los intereses de los accionistas y los directivos, sin que pasen por que estos últimos poseen acciones.

Completo en EBS

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