miércoles, 26 de diciembre de 2007

La independencia de la mujer del César

Ya saben que la mujer del César debía parecer honrada además de serlo, el caso de los consejos independientes de las empresas españoles ni lo uno ni lo otro.

Un reciente estudio de la Fundación de Estudios Financieros incluye un análisis de la independencia de los consejeros denominados independientes. La conclusión es que si se aplicasen los criterios recomendados por el Código de Buen Gobierno, dos tercios de éstos podrían ser susceptibles de ser clasificados en otra categoría.

Las sociedades cotizadas españolas tienen una media de 10,91 consejeros, de los que 3,56 se catalogan como independientes. Aplicando únicamente el requisito de que fueran propuestos para su nombramiento o renovación por la correspondiente Comisión de Nombramientos y Retribuciones, su número pasaría de 3,56 a sólo 1,93 consejeros independientes. Así, en el año 2006 de los 87 nuevos consejeros independientes nombrados, sólo 25 superan todos los criterios. Únicamente un total de 43 fueron nombrados a propuesta de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones.

Si no se cumple algo tan sencillo y tan estético como que su nombramiento sea realizado por un determinado comité, no es de extrañar que se nombren como consejeros independientes a personas muy cercanas a los directivos o los accionistas mayoritarios como ocurrió en el caso de Criteria Caixa Corp.

Así el estudio de FEF detectó que sólo un tercio de los consejeros denominados independientes cumplía los siguientes tres requisitos:

  • No trabajen para alguna otra compañía del accionista de control
  • No trabajen para alguna filial de la empresa de la que son consejeros
  • No lleven más de doce años como consejero
  • Hayan sido propuestos por la comisión de nombramiento y no por el presidente

Incluso se ha dado el caso de 13 consejeros que pasaron a ser independientes cuando un año antes ocupaban un puesto ejecutivo o era consejeros dominicales.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Credit Agricole reúne a mutualistas y accionistas

La entidad financiera francesa cotiza en bolsa y es la tercera entidad crediticia por capitalización pero su accionariado es atípico. El 55% del capital está en manos de 39 entidades regionales denominadas caisses regionales. Éstas están participadas a su vez en un 25% por Credit Agricole y por las más de dos mil entidades locales denominadas caisses locales. Estas entidades suponen el pilar sobre el que descansa la entidad y es propiedad de cinco millones de mutualistas, la inmensa mayoría clientes de la entidad. El resto del 45% del capital cotiza libremente en bolsa.

Otras entidades cooperativas del sector financiero han mantenido su carácter exclusivamente mutual como los Bancos Populares franceses o las Cajas Rurales españolas como comento en El Blog Salmón.

viernes, 30 de noviembre de 2007

¿Cómo medir la responsabilidad?

La teórica respuesta sería a través de los índices que evaluan la inversión responsable como los de la agencia FTSE. Para elaborarlo, la compañía inglesa comprueba la lista de las empresas con mayor capitalización y excluye para elaborar sus índices de inversión responsable a los productores de tabaco, a los fabricantes de armas, a las empresas propietarias de centrales nucleares y a todas aquellas relacionadas con las armas nucleares.

Estos criterios se pueden considerar subjetivos. Si las centrales nucleares no emiten CO2, ¿debemos considerarlas perjudiciales para el medio ambiente? Si queremos tener ejércitos en nuestras fronteras o policías en nuestras calles, ¿por qué no vamos a financiar las armas que necesitan?

A diferencia de FTSE, otros índices tienen pautas que excluyen a empresas relacionadas con el juego o con pornografía. Otros índices siguen los preceptos musulmanes y por ejemplo no incluye a las entidades financieras que cobren intereses directos en los préstamos.

También los católicos tienen sus propios criterios. El primer fondo de inversión responsable minorista que recuerdo, lo creó el Central Hispano a principios de los noventa dirigidos a aquellos inversores que buscaban colocar sus ahorros siguiendo las indicaciones de la religión católica. Entre otras cosas porque uno de los principales clientes de pasivo de la banca española son las órdenes religiosas.

La participación de las religiones en la Inversión Socialmente Responsable se remonta a la década de 1920. La Iglesia Metodista decidió comenzar a invertir, pero bajo la condición de que no colocaría dinero en el comercio de licores ni se involucraría en la industria de las apuestas.

Un metodista, un musulmán, un defensor de la energía nuclear o alguien preocupado por la seguridad de su comunidad no considerarían como inversión responsable la cartera de FTSE aunque sí estuvieran dispuestos a invertir en fondos con criterios éticos. Pero los suyos. Al existir diferentes criterios, más que religiones, no podemos seleccionar un único índice válido sino uno por cada concepto de responsabilidad.

Completo en EBS

martes, 23 de octubre de 2007

FTSE lanzará un índice de inversión responsable en España

Si surgieron índices en función del tamaño de la empresa o su zona geográfico, recientemente han aparecido los índices de valores socialmente responsables que engloban aquellas empresas con una mejor gestión de su responsabilidad corporativa.

Uno de los más conocidos es el FTSE4good desarrollado por FTSE, una empresa propiedad del Financial Times y de la Bolsa londinense. A principios del próximo año esta empresa prevé lanzar un índice junto a BME, el holding propietario de las bolsas españolas. Se trata de ofrecer una referencia sobre los valores más socialmente responsable a los inversores nacionales.

La propia FTSE muestra su compromiso social ya que todos los beneficios que obtiene con estos índices los destina UNICEF.


Completo en El Blog Salmón

viernes, 19 de octubre de 2007

El protocolo de actuación entre Criteria y la Caixa

La caja catalana saca a bolsa todos sus activos menos la banca minorista española. Se trata de una situación intermedia a la solución italiana que pasó por dar entrada en el capital de las cajas de ahorro a accionistas privadas manteniendo la mayoría en manos de fundaciones, equiparables a las Obras Social y Culturas de las cajas españolas.

El problema radica en la indefensión de los accionistas minoritarios sobre cuales serán los verdaderos objetivos de la caja. Más teniendo en cuenta las dudas sobre sus consejeros independientes y las posibles influencias políticas en la gestión.

Para tratar de solventar estos interrogantes, se ha establecido un protocolo donde la caja se compromete a no competir con el holding. También establece los criterios para la realización de operaciones o prestación de servicios intragrupo en condiciones de mercado, así como la determinación de mecanismos para establecer el control del flujo de información entre las dos entidades.

El protocolo estará vigente mientras La Caixa controle más de 50% del capital o tenga potestad para nombrar mayoría del consejo. A pesar de las dificultades que entraña todo pacto entre un único accionista mayoritario y miles de accionistas minoritarios, siempre es un dato esperanzador.

Algunos bancos españoles también deberían haber establecidos pactos similares cuando tienen como accionista relevante a alguna compañía aseguradora que vende sus productos en su red comercial. Existe un riesgo que ese accionista relevante logre una rentabilidad adicional a su participación en base a acuerdos ventajosos en detrimento de los accionistas minoritarios.

IC nos advierte de una cláusula discutible de ese protocolo:

Y es que Cinco Días lo ha dejado meridianamente claro: “En los casos donde un servicio pueda ser prestado a Criteria por La Caixa o un tercero, el holding valorará las opciones, anteponiendo no sólo el interés social de Criteria sino el interés del grupo La Caixa frente a otros intereses, siendo este último el preferente’”. Resumiendo: Si Criteria recibe ofertas financieras más ventajosas para ella que las que le haga el grupo La Caixa, no podrá decidir libremente. Prevalecerá el interés de La Caixa sobre el interés de Criteria. O sea el interés del accionista mayoritario sobre el interes de la propia sociedad.

Más en El Blog Salmón


jueves, 4 de octubre de 2007

Los riesgos políticos de la inversión en Cajas de Ahorro

Las cajas de ahorro empiezan a acercarse tímidamente a los mercados de renta variable. La primera ha sido La Caixa que ha lanzado una OPS sobre su holding de participadas: Criteria Caixa Corp.

Pero la indefinición en sus objetivos hace que los nuevos inversores asumen el riesgo de la participación de políticos en los órganos de administración de las cajas.

Nos comenta Caja Madrid Bolsa que uno de los riesgos de la inversión en el holding de la caja catalana es la posibilidad que intereses políticos afecten a la rentabilidad. Y es cierto. El accionista mayoritario de Criteria seguirá siendo La Caixa en cuyo consejo de administración se sientan diversos políticos. Los objetivos que persiguen los políticos participando en la gestión de la caja pueden ser diferentes a la maximización de los beneficios del holding, que es lo que persiguen los nuevos accionistas minoritarios.

Pero si La Caixa está politizada… ¡Caja Madrid más! El 48 % de sus consejeros son nombrados por políticos frente al 19 % de la caja catalana. Es cierto que Caja Madrid no es la que ha pedido fondos a los inversores, pero es posible que lo haga en un futuro. ¿Se detendrá entonces en esos riesgos los analistas de la entidad madrileña? Esperemos que sí.

Completo en El Blog Salmón

viernes, 28 de septiembre de 2007

¿Son independientes los consejeros independientes de Criteria?

Y no es una pregunta como la de qué color es el caballo blanco de Santiago. El problema no es sólo que los consejeros independientes no sean independientes, sino que ni siquiera lo parecen.

Lo comentaba en El Blog Salmón respecto a los nuevos consejeros "independientes" de Criteria Caixa Corp:

Lo fácil es crear la figura y lo difícil es que funcione. Los “consejeros independientes” no son nombrados por los minoritarios sino por el consejo. ¿Cómo van a ser fieles a aquellos que no les han nombrado y van a incomodar a los que sí les han nombrado? Se trata de un problema complejo, ¿se imagina que se nombraran una parte de diputados en el congreso en representación de los abstencionistas que no han votado en las elecciones?

Pero mientras se resuelven los problemas, al menos se debería hacer que los consejeros independientes “parecieran” independientes. Criteria Caixa Corp ha nombrado recientemente cinco consejeros independientes para “representar” a los minoritarios que se van a incorporar en la actual oferta. Pero dos de ellos tienen estrechas relaciones con el accionista mayoritario de la empresa, La Caixa. Juan Rosell es presidente de la patronal catalana, la cual participa en la asamblea general de la entidad crediticia catalana. Otro de los consejeros “independientes” es David K. P. Li, quien preside el banco de Hong Kong participado por la propia Criteria.

Completo en EBS

viernes, 31 de agosto de 2007

Maimónides, las ayudas sociales y la RSC

Un filósofo judío del siglo XII llamado Maimónides entendió que en todo acto de caridad, la transacción tiene dos lados, el que da y el que recibe. Quería que el donante tuviera el corazón puro y el que receptor tuviera dignidad. De esta manera consideraba que el grado más alto de caridad es cuando el donante hace un regalo o un préstamo o da alguna forma de ayuda, que permite el receptor fuera autosuficiente.

Maimónides también insistía en el anonimato, como manera de mantener la dignidad y la pureza del corazón. El grado más bajo de caridad se produce cuando el donante y el receptor conocen sus respectivas identidades. Defendía dar por compasión y no por la vanidad de que alguien dependa de nosotros por lo que propugnaba el anonimato del donante y receptor.

¿Cómo evaluar la mayoría de actividades de responsabilidad social corporativa, obra social de las cajas o mecenazgo de las empresas siguiendo los dos criterios anteriores? ¿Deben las empresas identificarse ante los beneficiarios? ¿Se debe comunicar para que los clientes favorezcan a las empresas que hagan contribuciones sociales? ¿Se incentiva que los receptores pasen a ser autosuficientes?

jueves, 30 de agosto de 2007

La transparencia de Caja Navarra

Si la semana pasada hablábamos de lo difusos que eran los objetivos de las cajas de ahorro, mención aparte merece la gestión de Caja Navarra. La entidad navarra va camino de convertirse en un caso de estudio en las escuelas de negocio.

Si fue la primera entidad donde sus clientes decidieron directamente las actividades financiadas con su obra social en un alarde de transparencia, ahora ha dado una vuelta de tuerca e informa a todos sus clientes de cuánto gana con cada uno de ellos y cuánto es lo que aporta cada uno de ellos a la obra social. Lo segundo es un cálculo sencillo ya que la caja dedica un 30% de sus beneficios a ese concepto.

martes, 28 de agosto de 2007

El lado oscuro de las cajas de ahorro

Hace cosa de un mes se cumplieron 30 años desde el estreno de la guerra de las galaxias. El éxito de la saga ha traído consigo un sinfín de imitaciones, adaptaciones y parodias. Pero detrás de ese éxito no está más que la lucha del bien y del mal que se repite en multitud de historias. En esta saga, Darth Vader se ve arrastrado al lado oscuro de la misma manera que Fausto vendió su alma al diablo.

¿Y qué tiene que ver todo esto con las cajas de ahorro? Como en la hexalogía de George Lucas donde un bondadoso Anakin Skywalker se transforma en el malvado Darh Vader, las cajas de ahorro han pasado de ser instituciones para el desarrollo de las capas más desfavorecidas de la población a transformarse en grandes corporaciones financieras donde entre sus clientes se encuentran las grandes fortunas y las grandes empresas.

domingo, 26 de agosto de 2007

¿Estaría dispuesto a pagar más por un producto “responsable”?

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es uno de los conceptos más en boga de la gestión empresarial. Se trata en líneas generales de que la empresa no solo se preocupe de satisfacer los intereses de sus accionistas sino también de otros actores en el funcionamiento de la empresa: empleados, proveedores o la comunidad en la que se encuentre sus instalaciones.

Las Naciones Unidas declararon diez principios de carácter bastante genérico en los que se encuadraba esa responsabilidad. A pesar de la indefinición que supone hablar de intereses en diversos grupos que cuando a menudo son contrarios entre sí, el debate sobre la responsabilidad de las empresas con la sociedad ha llegado al público en general. Acciona protagonizó una importante campaña de publicidad para mostrar su actitud responsable. Pero otra compañía, Chevrolet, ha utilizado también la RSC. En este caso una voz en off nos informa que la empresa automovilística no ha hecho nada por las gárgolas medievales, ni por la música de cuerda ni por ninguna ave. Pero lo que sí ofrece es un automóvil, el modelo Matiz, a un precio reducido y con unas altas prestaciones. ¿Cuál de los dos mensajes cala más en el mercado? ¿Están los consumidores dispuestos a pagar un precio superior a una empresa responsable?

sábado, 25 de agosto de 2007

La rentabilidad del fútbol español

El presidente del Valencia afirmó hace unos días que no renuncia a acudir a la bolsa para obtener nuevo capital para el equipo. Han sido escasas las ampliaciones de capital que han tenido éxito en el fútbol español, y cuando lo han tenido ha sido gracias a que apenas un puñado de inversores la han completado. Así fue el caso del Castellón, del Real Zaragoza o del Real Oviedo. Atrás quedan los tiempos de la fundación de las Sociedades Anónimas Deportivas cuando numerosos aficionados acudieron a comprar pequeñas participaciones en sus equipos.

En un post anterior se hizo referencia que en el fútbol existe dos tipos de inversores: aquellos que buscan una rentabilidad económica y aquellos que quieren ver a su equipo alcanzar éxitos deportivos. Esa disparidad no es algo exclusivo del fútbol y también se produce en otros sectores. Igual que en todas las empresas la aparición de nuevo capital a las sociedades anónimas deportivas dependerá de que su gestión cubra las expectativas de los inversores. ¿Lo logran las SAD españolas? ¿Qué rentabilidad deportiva y económica logran los equipos españoles? Esas preguntas fueron las que trate de contestar en un artículo publicado el año pasado sobre los resultados de las sociedades anónimas deportivas españolas a lo largo de tres temporadas.

La primera sorpresa fue que los fondos propios de los que dispone un equipo tiene una relación muy débil con los puntos que logra en la competición liguera. Si quien tiene más capital no obtiene necesariamente más éxitos deportivos, ¿para qué suscribir nuevas acciones cuando no va a tener relación con el resultado deportivo?



La segunda fue que tampoco se aprecia una relación entre la cuantía de los fondos propios que comprometen los accionistas y los beneficios obtenidos. Si no existe relación entre el capital invertido y la retribución obtenida, ¿quién va a comprometer nuevos fondos?



La tercera fue que los equipos españoles no logran trasladar el éxito deportivo a los beneficios económicos y viceversa. La relación entre puntos obtenidos en la competición liguera y los beneficios económicos no guardan ninguna relación.



Todo esto no lleva a que la rentabilidad financiera, es decir, la relación entre las cantidades invertidas y los beneficios obtenidos, es escasa en la mayoría de equipos excepto en una minoría que refleja unos abultados resultados económicos negativos. Mientras la rentabilidad deportiva, la relación entre las cantidades invertidas y los resultados deportivos, es escasísima en la mayoría de equipos excepto una minoría que alcanza un mejor resultado. Los escasos valores de ambas rentabilidades nos muestran que la gestión del fútbol español es manifiestamente mejorable. Sobre todo teniendo el ejemplo del equipo del Villareal logró compatibilizar una alta rentabilidad deportiva con la obtención de beneficios económicos durante las temporadas 2001, 2002 y 2003. Una pauta que debería seguir todos los equipos.



Otra cuestión diferente es la obtención de beneficios por parte de los accionistas mayoritarios lejos de los aparecidos en el balance y que explicaría el interés en adquirir sociedades anónimas deportivas por un valor muy superior a lo que se deduciría desus estados contables como fue el caso del Bétis. Dichos beneficios oscurantistas resultan una anomalía en cualquier sector empresarial de un país occidental y explican el alejamiento de las sociedades anónimas deportivas por parte de los pequeños accionistas.

viernes, 24 de agosto de 2007

Blindajes y propiedad de la empresa

La tragicómica OPA sobre Endesa ha vuelto a poner de actualidad el debate sobre los blindajes en las empresas. En el caso de la empresa energética, existían acuerdos que limitaban la capacidad de voto de un único accionista al 10% del total sin tener en cuenta que tenga un mayor porcentaje. Estos acuerdos confieren un importante poder al Consejo de Administración frente a inversores hostiles. Pero también desincentivan la aparición de opas hostiles, infringiendo un importante perjuicio económico a los accionistas ya que les impide deshacerse de sus títulos a un precio superior.

Pero esa desventaja no presupone que los blindajes siempre resulten perjudiciales. Gaspar Ariño exponía hace unas semanas desde las páginas de Expansión una defensa del principio “una acción, un voto” para evitar los problemas que se derivan de los blindajes. El propio Ariño también expuso hace años la misma defensa en el caso de la OPA sobre Hidrocantábrico. En aquel caso, el blindaje pudo obstaculizar la aparición de una oferta más generosa pero en el de Endesa contribuyó a facilitarla. La solución de derogar los blindajes no está exenta de efectos secundarios perjudiciales.

Todas las acciones tienen los mismos derechos económicos y políticos, pero los accionistas minoritarios pueden verse despojados de sus derechos políticos de facto ante un accionista mayoritario con el 51%. ¿Qué derechos políticos pueden tener unas acciones que no son más que papel mojado para la toma de decisiones?

jueves, 23 de agosto de 2007

Fútbol, un cóctel de pasión y negocio

Empieza una nueva temporada de la liga de fútbol. A pesar de los éxitos deportivos que nos deparan deportes como el baloncesto o el balonmano, el balompié sigue acaparando el principal interés de los españoles… y su dinero.

Los jugadores de fútbol llevan ya mucho tiempo cobrando por desarrollar su labor en las ligas de más alto nivel. Lejos quedan los tiempos cuando el deporte se relacionaba exclusivamente con una actividad saludable. Hoy forma parte de una industria del entretenimiento y del ocio cuya importancia económica aumenta día a día. Pero hay algo que no ha cambiado, la pasión mostrada por los aficionados ante los avatares de sus equipos.

Esta dicotomía en el mundo del fútbol se ha consolidado con la transformación de los clubs deportivos en sociedades anónimas. Dicho proceso ha tratado de profesionalizar una gestión donde los principales actores, los jugadores, ya hace mucho que eran profesionales. El camino escogido no ha sido igual en todos los países.

En Inglaterra desde tiempos victorianos se estipula que los objetivos de los equipos son dos: alcanzar la ‘glory’, el éxito deportivo, y el ‘profit’, el beneficio económico. Compatibilizar ambos no parece tarea sencilla como han mostrado las tensiones acaecidas en clubs como el Manchester United ante la aparición de inversores norteamericanos. En Argentina y Portugal han elegido sistemas que han establecido la presencia simultánea de clubs y sociedades mercantiles en la gestión de los equipos.

En España el panorama resulta desolador. La mayoría de aquellos que invirtieron su dinero en equipos de fútbol buscando una rentabilidad económica no la han encontrado. Otros muchos invirtieron su dinero para obtener otro tipo de satisfacciones, que aunque no fueran pecuniarias, también resultan gratificantes: los éxitos deportivos de su equipo. Pero en este último caso, la mayoría tampoco ha visto recompensado su desembolso.

En el fútbol español de los últimos años no ha aparecido ninguna correlación entre el capital invertido por los accionistas y la consecución de sus objetivos, bien sean beneficios económicos o éxitos deportivos. Si lo trasladáramos a otro sector es como si una tienda de barrio tuviera los mismos beneficios de El Corte Inglés o como si un niño en patinete corriera igual que Fernando Alonso en su Formula Uno. Ésta es una de las conclusiones de un artículo publicado por Estudios Financieros.

Otra de las conclusiones se refiere a que los dos objetivos, el económico y el deportivo, no solo son compatibles y uno no contrarresta al otro, sino que para lograr un éxito continuado en uno de ellos lo mejor es obtener también un buen resultado en el otro. Por lo que esa disyuntiva que a veces se plantea de tener que elegir entre obtener beneficios o lograr éxitos deportivos no se corresponde a la realidad.

La existencia de dos objetivos en las sociedades anónimas deportivas representa un reto para los gestores si lo comparamos con un escenario de un único objetivo como el de la maximización de beneficios. Pero ese reto es compartido por otras muchas sociedades en las que participan accionistas con fines diferentes. Incluso es algo que se está generalizando fruto de la preocupación de un mayor número de inversores no solo respecto a cuánto se gana sino también a cómo se gana.

miércoles, 22 de agosto de 2007

La otra economía

En economía existen supuestos o abstracciones que se consideran ciertas para la construcción de determinadas teorías aún sabiendo que no los son. Igual que el naufrago que supone que tiene un abrelatas en una isla desierta para poder comer la comida enlatada. Muchas de esas suposiciones permiten simplificar para poder analizar mejor aspectos concretos y conocer mejor la siempre compleja realidad. Pero muchas veces también suponen una cortina de humo que nos alejan de esa realidad.

Una de las abstracciones más utilizadas es la denominada “homo economicus”, en la que todos los hombres maximizan su utilidad que consiste en obtener los mayores beneficios posibles con el menor esfuerzo. Se suele ligar esta idea a uno de los textos más citados en economía en la que Adam Smith afirmaba en La Riqueza de las Naciones:

“No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero de lo que esperamos nuestra cena, sino de sus miras al interés propio, y nunca les hablamos de nuestras necesidades sino de sus ventajas”

El problema radica en que la simplificación que nos ha llevado a este razonamiento es falsa de partida. Tan falsa que el propio Adam Smith en su Teoría de los Sentimientos Morales escribió:

"(...) por muy egoísta que se suponga a las personas, hay algo en su naturaleza que los insta a preocuparse por la ventura y felicidad de los demás, no obteniendo de ello otro beneficio más que el placer de observarlas".

Vernon Smith trató de explicar esta aparente contradicción mostrando que los hombres se comportan como homo economicus en contextos impersonales donde la gente intercambia bienes siguiendo sus propios intereses, y es la mano invisible del mercado la que opera. Por el contrario, en situaciones de alto intercambio social, es su propensión a intercambiar solidaridad, afecto, compasión y ayuda la que opera.

Pero esta explicación no concuerda cuando los consumidores rechazan comprar productos si han sido fabricados violando los derechos humanos o cuando prefieren comprar productos más caros si eso supone mejores condiciones para unos productores que no conoce personalmente.

Es totalmente compatible que el mismo panadero que nos exige el pago por el pan que tanto le ha costado producir, se lo regale a aquellos que considere necesitados. Pero no se lo regalará a aquello que considere deberían haber podido comprárselo. De la misma manera, el consumidor que adquiere un automóvil al fabricante más económico prefiere pagar más por un balón de fútbol si eso supone que en vez de hacer trabajar a menores sea posible su escolarización. En ambos casos se maximizan su utilidad, que no es el beneficio económico sino su felicidad. La lograremos a veces acumulando dinero para pagarnos unas vacaciones o un coche nuevo. Otras donando dinero a causas humanitarias o participando en un coro. Cada una de las cosas lo haremos por egoísmo, por buscar nuestra felicidad.
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